sábado, 7 de febrero de 2009

ESTAMPA III

La reja verde, los agapantos y en el fondo la guayaba sonriendo frutos.
Un ramito de no me olvides en sus ojos verdes.
La piel morena ensaya un guiño, ella se ruboriza.
La adolescencia caminaba por su cuerpo. Sus pies, flotaban... gaviota del pasado.

Elisabet Cincotta
derechos de autor registrados

PALABRAS

Palabras montaraces
inquieren,
violando el inexpugnable azul,
su pétrea substancia.
Lágrimas melodiosas
cantan esferas paradisíacas
mientras el sueño
lame
vampiros nocturnos.

Manuel Cubero

jueves, 29 de enero de 2009

ESCENA VIII (Teatrema, Acto II)

La desesperación agota el vértigo. Entonces es cuando piensas: ¿Alguien conoce la raíz cuadrada del humo? ¿Qué melodía toca el acordeón de vidrios rotos?
¿En qué constelación se aparean las quimeras?

En mi corazón todavía late una dinastía de estrellas, destello de la duda que permanece anclada en el preámbulo del siempre.

A ti que preguntas ¿dónde?
Te diré aquí y ahora o nunca.

Del libro "Teatrema o poema en cuatro actos"

Diciembre 2008©Fernando Luis Pérez Poza

Pontevedra. España

http://www.eltaller delpoeta. com
http://fernandoluis perezpoza. wordpress. com

ESTAMPA II

Las glicinas tapizaron el patio. Lo recorrió -descalza- a riesgo de caerse.
Su piel se confundió con la niñez.
Se inundó de gorriones.

Elisabet Cincotta
derechos de autor registrados

-- "Mirar la textura del río / colándose por el callado jardín de la noche / hasta la rubia maleta de quien lastima / con su ligero dolor y no responde." Hugo Patuto.

sábado, 24 de enero de 2009

Montañas del Espasmo

Lo había lastimado. Lo sabía.
Tantos años acumulando dolor e impotencia, ahorrando energía robada al tan necesario sueño, sacrificando el presente en pos del incierto futuro.
Sus músculos pregonaban la fuerza de miles de fibras contrayéndolo todo, incluso la rabia.
Se había convertido en una eficiente máquina de asalto, un arma mortal que destruía todo a su paso sin detenerse en detalles ni opciones.
Nadie jamás lastimaría su coraza; su pecho amurallado estaba dispuesto a resistir miles de embates sin acusar tan siquiera un roce.

Pero ahora, esa defensa, esa herramienta que convertía su humanidad en impenetrable le había traicionado.
Él yacía en el suelo: y de ella era la culpa.
Pensó en la esencia del escorpión, en el involuntario reflejo que la llevaba a defenderse de todo movimiento agresor, en la cima a la que sus pasos la habían conducido.
Se inclinó hacia él, aunque más no fuese para tocarlo…siquiera para decirle que quería que siguiera intentando acercarse a ella.
Un grito la paralizó

-¡¡Nunca más te abrazo por sorpresa!!.. ese karate de mierda me va a romper los huesos un día -bramó la voz masculina.

Liliana Varela

jueves, 22 de enero de 2009

Era






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“El viento del atardecer lavó su desconcierto”
Fragmento de “El canto de Agapito Robles
”- Manuel Scorza


Era punto lejano, luz en fuga,
final de arco iris,
falacia cierta sin explicación
escondida en los pliegues de una despedida sin adiós.
Al palpar la tristeza en el viento
entendió que era tiempo de volver a comenzar.


Liliana Varela 2008
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domingo, 21 de diciembre de 2008

Pensamientos I




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Quisiera no precisar de tu amor, no necesitar desesperadamente amar a alguien, no temer tanto a la soledad. No puedo aislarme, la esencia me grita la premura de escuchar otra voz que no sea la mía, sentir otras caricias que no provengan de mis manos, razonar otras ideas que no sean las de mi pensamiento.
Y sin embargo... soy esclavo. Cadenas invisibles me atan a tu cuerpo , a tu respiración, a tus sueños.
Y maldigo. Odio esta condición humana que me obliga a estar con alguien aunque no quiera, a sufrir no sólo por mí sino por quién amo y no deseo perder.
Estoy solo. La unitaria condena que no se comparte, ni se desliga, ni se elige. Y la corriente me lleva a esa playa solitaria donde lo dulce se mezcla con lo salado, donde la sed es tanta y se está rodeado por océanos.
Así, esclavo..disfrutand o el amor ...y el miedo.
Liliana Varela 2008